Estado peruano debe atender situación del agro y valorar el aporte al desarrollo de las mujeres rurales

Foto: Internet

En el día de la mujer y del hombre del campo, el Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán expresa su reconocimiento al trabajo cotidiano de las mujeres rurales y demanda del Estado una atención prioritaria a su situación, pues ellas concentran las franjas de pobreza y pobreza extrema del país.

La institución feminista hizo un llamado a las autoridades gubernamentales, y en especial a las electas en los últimos comicios generales, a priorizar la inversión en el sector agrícola, actividad a la que se dedica la gran mayoría de la población rural sin recibir los beneficios del desarrollo económico.

“Menos del uno por ciento del presupuesto nacional se invierte en agricultura pese a que el 70 por ciento de las personas que viven del campo se encuentran en pobreza, siendo la mitad mujeres, quienes ven agravadas su situación debido a las históricas discriminaciones de género que impiden la concreción de sus derechos”, sostiene la organización.

En el Perú, siete de cada diez toneladas de productos agrícolas, fuente de la alimentación nacional, son producidos por la pequeña agricultura. En este proceso las mujeres son actoras protagónicas pues siembran, riegan y cosechan sin que su trabajo sea reconocido como tal pues sigue siendo visto como un apoyo únicamente.

Además, cumplen un rol fundamental en la preservación de las semillas al poner en práctica sus conocimientos y sabiduría ancestral lo que ha contribuido a la conservación de la biodiversidad, una de las principales riquezas del país base del despegue gastronómico peruano, y sustento de la seguridad alimentaria.

“Sin embargo las mujeres del campo siguen postergadas, con problemas de indocumentación, con menor acceso y permanencia en las escuelas, en situación de violencia y escasa participación en las instancias de decisión comunal y política”, indicó la organización de sociedad civil

Añadió que el 20.3 por ciento de las unidades agropecuarias son dirigidas por mujeres pero solo el 4.7 por ciento de las productoras rurales tiene su título de propiedad, entre otros factores por los persistentes problemas en su documentación.

Ante esta situación de falta de ciudadanía y de derechos que las afecta –remarca el Centro Flora Tristán- urgen acciones del Estado que superen la pobreza y discriminación en que se encuentran las mujeres rurales y que a la vez valoren su aporte a la biodiversidad y desarrollo del país.

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