La postergación del proyecto minero Conga es una opción que, en opinión de los ‘facilitadores del diálogo’ -el padre Gastón Garatea y el monseñor Miguel Cabrejos.

Foto: Internet

 Los  facilitadores  después de su visita a Cajamarca indicaron  que esta  posibilidad ayudaría a buscar una solución al conflicto social en Cajamarca. Sin embargo, precisaron que la posibilidad debe ser acordada por las partes involucradas y que el diálogo tomaría, por lo menos, un año.

Como se recuerda, ayer los facilitadores visitaron, acompañados de dirigentes y miles de manifestantes, las lagunas que se verían afectadas por el proyecto Conga.

“Me parece bien, sabio, pero debe ser un acuerdo porque la gente tiene que prepararse más; toda preparación es buena pero que parta de los dos lados (minera y población);  no puede ser que de Lima se diga eso y Cajamarca tenga que aceptar”, señaló Gastón Garatea en RPP Noticias.

 “Los pobladores tienen miedo de que les quiten el agua. Será muy difícil convencerlos, no será una tarea nada fácil. Aquí hay que entender que hubo mucha mentira en el pasado, por eso la gente no está dispuesta a soportar más mentiras”, concluyó el sacerdote Garatea.

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El padre Garatea afirma que ello daría tiempo para iniciar el diálogo. Cabrejos les dijo a los comuneros que llevarán sus exigencias a Humala. Hoy se reúnen con Yanacocha.

La postergación del proyecto minero Conga (http://www.larepublica.pe/tag/proyecto-conga ) ayudaría a buscar una solución al conflicto social en Cajamarca (http://www.larepublica.pe/tag/conflicto-en-cajamarca ), pero esa posibilidad debe ser acordada por las partes involucradas, aseveró el padre Gastón Garatea (http://www.larepublica.pe/tag/gaston-garatea ), quien junto a monseñor Miguel Cabrejos (http://www.larepublica.pe/tag/miguel-cabrejos ) y unos tres mil comuneros llegó ayer hasta las lagunas que resultarían afectadas con la explotación minera.

                                            

“Me parece bien, sabio, pero debe ser un acuerdo porque la gente tiene que prepararse más; toda preparación es buena pero que parta de los dos lados (minera y población); no puede ser que de Lima se diga eso y Cajamarca tenga que aceptar”, indicó Garatea al ser interrogado por el periodista José María Salcedo, de RPP, sobre la propuesta hecha minutos antes por el experto Óscar Díaz de postergar el proyecto Conga para que se inicie el diálogo.

Garatea reconoció, sin embargo, que será muy difícil convencer a los pobladores de que acepten el proyecto y calculó que el diálogo demoraría, por lo menos, un año, considerando la situación que se vive en  Cajamarca, donde un vasto sector de la población desconfía de Yanacocha y teme que le quiten el agua.

“Aquí hubo mucha mentira en el pasado, por eso la gente no está dispuesta a soportar más mentiras”, dijo el sacerdote.

Esa desconfianza en la minera que lleva 18 años operando en Cajamarca les fue expresada a los dos facilitadores del diálogo por los alcaldes y comuneros que los acompañaron en su recorrido por las lagunas

MAMACOCHA, AZUL Y EL PEROL.

Esta última será vaciada para extraer el oro que contiene en su base, y la Azul lo será también para utilizarla luego como depósito de relaves, de acuerdo con el proyecto minero.

Con arengas como “escucha Ollanta, escucha Valdés, queremos agua limpia para nuestra niñez” fueron recibidos monseñor Cabrejos y el padre Garatea al llegar a Mamacocha, la primera de las lagunas que visitaron, donde se reunieron con representantes de las zonas que resultarán afectadas directamente por el proyecto.

Los acompañaban el presidente regional Gregorio Santos(http://www.larepublica.pe/tag/gregorio-santos ), el dirigente del Frente de Defensa Idelso Hernández y el congresista Jorge Rimarachín (http://www.larepublica.pe/tag/jorge-rimarachin ), así como dirigentes y autoridades de los distritos y centros poblados de Hualgayoc, Huasmín, Morochuco y Bambamarca-La Encañada.

En Mamacocha los comuneros, liderados por el alcalde de Hualgayoc, Hernan Vásquez Saavedra, obsequiaron a los dos facilitadores del diálogo un balde con truchas criadas en la laguna, como prueba de que el agua no está contaminada y que esta sirve para su consumo y para la crianza del ganado. Y para que no quede duda, los comuneros bebieron el agua de la laguna.

Luego, los sacerdotes se dirigieron hacia la laguna Azul, a más de 3.600 metros sobre el nivel del mar. La altura, el trajín y el intenso frío causaron estragos en la salud del padre Garatea, quien tuvo que reposar unos mintos.

Fuente: Henry Morales y Liliana Rojas. / La República.com

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