Subsidiar a Sedapal no es la solución para sus problemas

 Av. Ramon Castilla

La semana pasada, el presidente Humala anunció que el gobierno destinará S/.1.000 millones al mantenimiento de las tuberías de Sedapal. Resulta así que como esta empresa no es lo suficientemente rentable para mantener su infraestructura, se usará dinero de todos para darle una mano.

El gobierno olvida que el problema de Sedapal no es la falta de recursos, sino la falta de incentivos para hacer bien su trabajo. A diferencia de otros servicios públicos que fueron privatizados y que expandieron considerablemente sus redes y bajaron sus tarifas, Sedapal sigue siendo estatal. Es decir, no tiene dueño y, por tanto, nadie detrás de ella está interesado en hacer las cosas bien para hacerla cada vez más rentable.

No es casual que por la ineficiencia de Sedapal alrededor de 30% de los limeños más pobres no tengan cobertura y se vean forzados a abastecerse de camiones que les cobran por el agua diez veces lo que pagan los vecinos de San Isidro (que sí tienen conexión a la red). No es tampoco coincidencia que por cuarenta años la empresa no haya mejorado su infraestructura en Villa María del Triunfo, lo que llevó a que en diciembre se produzca una inundación que afectó cien viviendas.

Ya hemos subsidiado suficiente a Sedapal. Hace unos cuantos años, el Estado tuvo que inyectarle S/.3.000 millones para que pudiese pagar sus impuestos. Eso no la volvió más eficiente en su momento, como tampoco lo hará la nueva inyección de dinero de la que hoy se habla y que, además, bien utilizada podría servir para, por un año, multiplicar por cinco el presupuesto de Cuna Más o lograr que el programa Juntos atienda a alrededor de 800 mil nuevas familias.

No nos engañemos. Lanzándose más dinero, Sedapal va a arreglarse lo mismo que se arreglaría una tubería rota por la mitad si se bombea más agua por ella.

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Nota:

  1. La deficiente atención a los usuarios  por la empresa prestadoras de los servicios de agua potable y alcantarillado se  repite en todo el país.
  2. En la ciudad de Lambayeque – Perú, los  usuarios tienen que pagar puntualmente recibos  sin ningún descuento, a pesar que  todos los meses EPSEL, corta el servicio a los usuarios constantemente.
  3. A pesar del pésimo servicio que brinda EPSEL, lo sorprendente radica en hecho que esta empresa ha aumentado la tarifa por “Consumo de Agua” de 32 a 35.80 de nuevos soles; recibo que todos los usuarios son obligados a cancelar en su totalidad a pesar de no recibir el suministro.
  4. Lambayeque paga el servicio de agua potable y alcantarillado más caro del Perú y se recibe el peor servicio del país, indican las indignadas madres de familia, cuando  tiene que hacer largas  colas para bastecerse del vital líquido elemento.
  5.  Y cuando la empresa EPSEL brinda el servicio  lo hace  según la programación publicada en sus recibos de: 05:30 a.m.- 09:00 a.m. / 11:00 a.m. – 3:00 p.m. / 06:00p.m. – 8:30 p.m., es decir que la población debería recibir recibe un promedio de tres horas de agua potable por turno.  
  6. Horarios que EPSEL nunca cumple, pues la población solo recibe una a dos horas como máximo el servicio, a lo cual se adiciona los cortes que realiza sistemáticamente en diferentes horarios y días, es decir, si brinda el servicio en la mañana, lo corta inopinadamente al medio día o lo restringe en la tarde. Si un día cumple con brindar el servicio programado, al día siguiente no brinda el servicio o lo corta en el horario que se les antoja.

Fuente : Editorial El Comercio / 31 de enero 2013.

             http://regidordelvalle.blogspot.com

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